El coronavirus nos unió

Por: G. Guillermo Silva R.

Guillermo Silva, autor de este artículo y su Sra esposa
El corona virus nos ha traído víctimas, desgracias, irritabilidad, hambre, sed, decepción,… Los presos se amotinan y quieren aprovechar la coyuntura sanitaria, así como de la inoperancia del sistema judicial peruano. Algunos, tienen trabajo, muchos, no. Otros, buscan regresar a su lugar de origen, para poder calmar su ansiedad, sufrimiento de la migración y rencontrar a su familia. Este virus, es un gran peine, el cual nos hizo cambiar nuestro modus operandi y modus vivendi, pero, también ha unido en lo sentimental, a personas, a la gente, a las familias. Ha socializado a la población, a pesar del distanciamiento social (2 metros).

Esta pandemia del covid-19 nos ha puesto en alerta sobre los peligros de nuestras libertades civiles y el derecho a nuestra vida privada, de respetar nuestro medio ambiente, de modificar nuestros sistemas de salud y de educación. El corona virus ha puesto a muchas sociedades al borde del abismo. Al borde de la peña del olvido, como dirían mis paisanos de Cajabamba. Los lugares de aislamiento, de cuarentena, se asemejan como a las ollas de presión, utilizadas en la cocina del restaurante Las Patronas. Don Nicómedes revive con su, como cambiaste pelona.

El corona virus, también nos ha revelado lo que teníamos para enfrentar esta crisis sanitaria, social y económica. Según, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), por cada 10,000 personas hay en el Perú en promedio, 16 camas en hospitales, 14 enfermeras y 13 médicos, por los datos agrupados entre el 2010 y el 2018. En lo que se refiere al, Indice de Desarrollo Humano (IDH), nos muestran que, nos ubicamos en el 82 lugar, de los 189 países que agrupan las Naciones Unidas y con una posición en el 6 lugar entre los países de nuestra región sudamericana. Pero, en este “Año de la Universalización de la Salud” va cambiar todo esto.

Este microscópico virus ha unido a la gente, en las diferentes situaciones y espacios, en que se encontraban. Por ejemplo, a una bambamarquina con un celendino (desplazados o caminantes), en una historia de amor, durante su retorno, de Lima a Cajamarca. A una catracha con un perucho, por cuestiones del destino, en una metropoli. Y por otras cosas más que podemos leer en los diversos diarios, pero no te vamos a dejar corona virus que te lleves a más personas sufriendo. Vamos a contratar a un andaluz, para que te canalize por un tragaluz y con la ayuda de un avestruz, sentado en un cactus, te llevaran en microbus, a Venus. Así sera, porque en el rompecabezas que nos has colocado, solo vemos, un suriv.

Y como se avecina un día muy especial, vamos a destronarte. Recordando que, algunos, tienen todavía a una madre jóven o anciana, o este como este; a otros, solo nos quedan cenizas. Sea como sea, uniéndonos a una sola voz, deseamos a nuestras queridas madres del Perú (te recuerdo, Elvia) y de todo el globo terraqueo: Feliz Día de la Madre. La corona es para ustedes y no para tí, virus pendenciero.


Bibliografia:
www.latinamerica.undp.org
www.pe.undp.org

No hay comentarios.:

Publicar un comentario