Escrito: Guillermo Silva R.
Una de las expresiones tradicionales más importantes de la provincia de Cajabamba es la llamada “Danza de Diablos” que en septiembre de 2008 fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, por las características que la diferencian y la hacen singular en la región norte de Perú. Este baile se ejecuta desde hace mucho tiempo (existen varias teorías sobre su origen) especialmente en la festividad de la Virgen del Rosario como muestra de la devoción hacia la patrona de la provincia, siendo el día central el primer domingo del mes de octubre de cada año.
Su característica principal es que solo los devotos varones participan, vistiendo un disfraz similar a la representación del Arcángel San Miguel, transmitiendo el concepto que, habiendo sido ángel bueno, cayó en desgracia y se convirtió en diablo. Dicho disfraz está especificado en todos sus componentes por la Asociación Danza de Diablos de Cajabamba, institución que se fundó en 1972, contribuyendo desde entonces con la presentación ordenada y vistosa que se mantiene hasta la fecha.
El bailarín o danzante (diablo) utiliza una máscara que recrea una cabeza humana con rasgos angelicales llevando pequeños cuernos a cada lado de la frente (Uno de los pioneros fue Pablo Moreno). El vestido puede ser de diversos colores con detalles de flores bordadas artesanalmente (claveles, rosas, pensamientos u otras) y flecos en los extremos, debajo de éste un pantalón hasta la pantorrilla usualmente del mismo color y adornos lo mismo que el vestido, una capa que le cubre la espalda hasta donde termina éste.
Los zapatos de suela tienen que ser blancos con pasador al igual que los guantes. Los espuelines son usados solo por los danzantes experimentados. En la mano izquierda lleva un pañuelo que hace juego con el vestido sujetando una pequeña espada (de 60 centímetros) adornada con flores y en la mano derecha lleva el “chicote” (habilidad de los talabarteros), látigo de cuero prensado con adornos de plata en el extremo superior y empuñadura de madera que gracias a la pita que lleva al final la hacen reventar contra el suelo en los momentos más dinámicos del baile.
Actualmente en la ciudad encontramos destacadas y destacados bordadores entre los cuales destacan: Dora Rodríguez, Bernabita Rojas, Amparo Alayo, Evelyn Arévalo, Nelly Paredes, César Villalobos, Mario Chacón, Milton Cobos y otros. Cada uno con su estilo propio y diferente trasmitido de generación en generación en algunas familias cajabambinas.
Conversando con Carlos Lezama y después con Mario Chacón sobre el costo de un vestido de diablo, ambos coincidieron en un promedio de 10 mil soles. Estos diablos si son caros y nos parece que deberían salir más al exterior de nuestra región para que sus espectáculos sean valorados y así compensar este “sacrificio” monetario y también ser conocidos por su identidad, alegría y devoción a la patrona de Cajabamba. Aparte de la lujosa vestimenta de los bailarines son también atrayentes los diferentes pasos que ejecutan (punta y taco) al compás de la marinera (2) y huayno (1, chiquita) acompañados de una banda de músicos llamadas Alegría y Amor, Cristo morado, Virgen del Rosario y otras. Una vecina del barrio Pueblo Nuevo remarcó que entre los diablos hay también “diablitos”.
Bibliografía (Referencias):
- Rosario, la devoción del diablo cajabambino. Autores: obra colectiva. Pan American Silver, octubre de 2019,
- https://www.facebook.com/p/Asociaci%C3%B3n-Danza-de-Diablos-Cajabamba-Oficial-100027717266380/


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