domingo 8 de noviembre de 2009

Los Títulos de Cajabamba - Curiosidades Históricas


En 1837, José de la Mar, le dio a Cajabamba el título de “Villa”. Dos años después, Agustín Gamarra, le otorgó el título de “Siempre Fiel de Cajabamba” y el 2 de enero de 1850, Ramón Castilla y Marquesado, la elevó a la categoría de “Provincia”.

Fuente: "Crónicas y leyendas de Cajabamba" Carlos Quevedo Guerra.
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jueves 5 de noviembre de 2009

Santo Tomás en Cajabamba

Tres de los muchachos aborígenes que se encontraban jugando en la arena, se quedaron pasmados al ver en el mar un objeto nunca antes visto y que parecía dirigirse justamente hacia ellos. Parecía un gran cisne blanco y de miedo corrieron a ocultarse entre la vegetación detrás de los gruesos tallos de las palmeras “¿Qué será? Se preguntaban asustados.

Luego, a medida que se acercaba parecía una fortaleza flotante que había salido de las profundidades del mar. Uno de ellos corrió a la aldea a dar aviso a los mayores; pronto llegaron casi todos los habitantes de la aldea a espiar el raro objeto que se aproximaba. A una considerable distancia se detuvo y vieron cómo personas diferentes a ellos bajaban pequeños objetos parecidos al gran objeto que los había traído y que ahora se encontraba inmóvil. Enormes telares extendidos empezaron a enrollarse hacia arriba y personas blancas y con mucho pelo en la cara y totalmente cubiertos de vistosos y coloridos ropajes bajaban a las pequeñas embarcaciones.
Uno de los presentes dijo:
- ¡Son demonios!
- No. –Dijo el más anciano.-
Son los dioses que tenían que venir. Al escuchar esto los demás
miembros de la tribu avanzaron a la orilla a esperar a los dioses barbados que llegaban.
Pronto tocaron tierra las pequeñas lanchas y bajaron varios hombres que se fueron acercándose hacia los indígenas que se arrodillaron inclinando la cabeza en señal de total sumisión.

Entonces los hombres barbados y de gruesas túnicas, aliviados por la actitud de los aborígenes, levantando la cruz que llevaban en la mano, dijeron:
“¡Bendito sea Dios! ¡Bendito sea su Santo Nombre! ¡Benditos sean tus rebaños y designios ocultos, Señor!”

Así como pasaje de la llegada de los misioneros cristianos, existen teorías que afirman que los europeos, como los vikingos, estuvieron por América mucho antes de que Colón descubriera definitivamente el nuevo continente. Esta teoría fue sustentada también por el antropólogo portugués Méndez Correín, quien afirmaba que habitantes del viejo continente, llegaron a estas tierras, viniendo por Tasmania, Australia y las Indias Auckland que cruzan el Cabo de Hornos, Tierra del Fuego, Patagonia y de allí, a lo que prácticamente es Sur América.

También hay una controversial teoría tratada por varios renombrados personajes literarios quienes dicen que es muy posible que Santo Tomás y San Bartolomé hayan pisado tierras americanas y posiblemente también cajabambinas; pues se cuenta que cuando los españoles recién llegaron por estos lugares, don Diego de Aguilar y Córdoba, encontró un clavo en forma de cruz, en una mina de plata explotada por los antiguos Caxabambas. Luego del insólito hallazgo, el padre provincial, Fray Luis Próspero llevo dicha reliquia a Europa.

Esta historia la cuenta el sacerdote historiador Rubén Vargas Ugarte, notable por su obra “Historia de la Iglesia en el Perú” (1886-1915).

De igual similitud es la historia que contó Garcilazo de la Vega en sus “Comentarios Reales” en la cual dice que los conquistadores encontraron en el principal templo del dios inca del Cusco una gran cruz de oro, que recibían mucha veneración por parte de los incas lo que causó asombro y estupor entre los españoles.

Por eso, es muy factible que antes que Colón haya llegado a América, misioneros cristianos ya habían pisado estos lugares. Pero lo más interesante es que afirman que uno de los que vinieron fue Santo Tomás. Ricardo Palma en sus Tradiciones Peruanas en el tema “El ciento por uno” dice que este santo predicó el evangelio a orillas del Lago Titicaca.

En 1999 el Dr. Benigno Cano, catedrático de la Universidad de San Antonio de Abad del Cusco, dictó una cátedra donde afirmó que Santo Tomás predicó en el antiguo Perú. Esta teoría la reafirmó del Dr. Enrique Cevallos quien en 1933 editó una obra que afirma que el santo estuvo en Luya (Amazona) pasando por Caxabamba hasta llegar a la Mala (Lima) y Arequipa.

También don Luis Alberto Sánchez, en su obra “Literatura Peruana” en la página 123 del tomo 11 y el Dr. José Manuel Osores en su libro: “El Medio en la Legislación” citan que Santo Tomás estuvo en el Perú y conoció la lengua de los incas.

Fuente: Fuente: "Crónicas y Leyendas de Cajabamba". 2da edición. Carlos Quevedo Guerra
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Culquinamba, curaca de Cajabamba - curiosidades

Diego Culquinamba, fue Curaca del ayllu de Lluchu en el pueblo de Cajabamba. Fue elegido primer señor de la huaranga del mismo nombre, posiblemente durante el primer gobierno de Huayna Cápac, y continuó hasta la llegada de los españoles a Cajamarca. Fue bautizado por los frailes con el nombre de Diego. Desde un principio se declaró a favor de los conquistadores españoles, proporcionándoles alimentos y realizando frecuentes visitas a Francisco Pizarro. Esto nos indica que Culquinamba no apreciaba ni quería a los incas. Aún cuando éstos le habían dado el cargo.
Fuente: "Crónicas y Leyendas de Cajabamba". 2da edición. Carlos Quevedo Guerra
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Historia de Yahuarcocha de Cajabamba

El frío de la puna y el penetrante silbido que producía el viento al pasar entre el hualte estremecía de escalofríos a los guerreros del reino de los Caxamarcas; la mayoría de ellos habían sido reclutados de las tribus dispersas como los namoras, mataras, ichocanes y condormarcas, caudayes y por los pobladores del valle de cuntipampam lluchos y otros lugares aledaños. Nunca antes habían estado en una batalla. Pero también habían venido los guambos, chotas, gualyoques, cascas, llegadenes, nietos, llaucanes y purayes. El ejército del inca que se aproximaba era inferior en número al de ellos. El Gran Huamachuco se había rendido sin presentar batalla y se convirtió automáticamente en tributario de Túpac Yupanqui y colaborador del Inca, enviando a hombres conocedores de la zona para que guíen a los invasores.

Los Caxamarcas habían logrado reclutar cerca de 40,000 y estaban seguros que vencerían al invasor de sólo 10,000 guerreros. La espera se hacía tormentosa e insoportable y a muchos de ellos ni la coca que masticaban los tranquilizaba.

De pronto llegaron los vigías cansados de tanto correr a avisar que los enemigos al mando del hijo de Pachacútec, Túpac Yuapanqui y su hermano el general Cápac Yuapanqui, se acercaban rápidamente. Los mandos militares del reino de Caxamarca ordenaron que todos los batallones se replieguen a los costados y al sur de la laguna que había en la zona; la usarían como barrera y obstáculo contra el invasor.

Los tambores del ejército de Túpac Yupanqui se escuchaban cada vez más cercanos. El miedo y la tensión se apoderaron aún más de los defensores del reino invadido; sabían que si perdían muchos serían usados para la confección de los mismos tambores enemigos que estaban escuchando, sus cabezas como trofeos de guerra y hasta vasos ceremoniales.

La hora decisiva había llegado, el ejército del Inca estaba a la vista.
En esos momentos los guerreros defensores lanzaron sus feroces gritos de guerra opacando al monótono ruido de los tambores enemigos.

El general Cápac Yupanqui ordenó el ataque por ambos lados de la laguna. Los defensores no se movieron esperando hasta que llegaran un poco más cerca para lanzar una avalancha de piedras, lo cual ni siquiera hizo mella en los incas por los cascos y escudos que llevaban. Inmediatamente se produjo la lucha cuerpo a cuerpo haciendo tambalear y retroceder a los Caxamarcas.

Los guerreros de Túpac Yupanqui, veteranos de muchas batallas, hacían por 2 de los defensores del reino cajamarquino. La ferocidad y crueldad con que lucharon dejó un panorama tétrico y aterrador; miles y miles de cuerpos masacrados, esparcidos por los alrededores de la laguna.

Cápac Yupanqui, el general inca ordenó que tiraran todos los cuerpos de los caídos de ambos bandos a la laguna. Al instante esta se tiñó de rojo y Túpac Yupanqui, contemplando y complacido la cruel e inhumana victoria dijo: “Yáhuar Cocha” que significa lago de sangre.
El ejército del inca había vencido una vez más; los sobrevivientes fueron deportados a otros lugares del imperio incaico y es así como desde ese entonces la laguna que se encuentra a 4 horas de camino sobre Cajabamba se le llamó Yáhuar Cocha.

Fuente: "Crónicas y Leyendas de Cajabamba". 2da edición. Carlos Quevedo Guerra
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miércoles 4 de noviembre de 2009

El gringo de la Coca - Ocurrencia cajabambina


Un americano que se encontraba haciendo turismo en el Perú llega a Cajabamba y tanto le gusta el clima y paisaje que decide quedarse unos días más y trabando amistad con algunos jóvenes cajabambinos salía a pasear por las hermosas campiñas cajabambinas. Una de esas veces que los amigos lo llevaron a huaquear, en el camino uno de ellos saca una bolsa de coca y empieza a ofrecer a cada uno de ellos, que por supuesto con toda naturalidad cogieron un puñado y empezaron a chaccharla a masticarla. El gringo, como si fuera uno más de los cajabambinos hizo lo mismo.
La conversación era amena, todos hablaban y todos reían y nadie se percató qué es lo que el extranjero hacía con la coca; hasta que después de un rato el amigo de la coca volvió a ofrecer otro poco de hojas, al llegar nuevamente al gringo, éste pasando la mano por su estómago y haciendo un gesto de estar muy lleno dice: ¡ para mí ya no, muchas gracias…!

Fuente: "Crónicas y Leyendas de Cajabamba", Carlos Quevedo Guerra.
Ilustración
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Cajabamba en el tiempo de la Invasión Inca

Según los datos históricos de renombrados historiadores como Fernando Silva Santisteban, Horacio Arteaga y otros que sacaron sus escritos y conclusiones de los cronistas españoles, narran que mucho antes que los incas amenazaran esta zona a su imperio, Casamarca, Caxamarca o Pampa de Espinas, era una importante región rica, fértil y poblada de gente belicosa. La zona comprendía todas las poblaciones de los guambos, chotas, hualgayoques, los cascas, llangadenes, los niepos, llaucanes, purayes; y por el valle de Caxamarca estaban los sóndor, los namoras, los mataras, ichocas, condormarcas y caudayes al extremo sur, que estaba pegada prácticamente al pueblo de Casapampa o Caxapampa (Cajabamba). En aquellos años, era un pueblo lleno de chozas de piedra, barro y paja, distribuidas sin ningún orden urbano como hoy en día se conocen las ciudades.

Cuando se dio la batalla entre las huestes del Inca Túpac Yupanqui, comandadas por su hermano Cápac Yupanqui, contra las del curaca de Caxarmaca, Chuquichanchay, comandadas por sus generales Cusmango, Pisar y Asto Cápac, se dice que las huestes de Casamarca vinieron a defender su territorio ante la amenaza inca llegando a estacionarse como primer punto de choque en el Paso de Yanayacu en Quebrada Honda, desde donde lograron rechazar a los incas a punta de piedras lanzadas con sus hondas. Los incas al ver que era imposible entrar por esa zona, rodearon el lugar llegando por el cerro de Galgamarca, (Algamarca) donde también los esperaba los aguerridos soldados de Cusmango, allí en esa extensa zona o región de piedras se libró una feroz batalla, luego de la cual las tropas de ambos bandos totalmente desgastadas y extasiadas, se retiraron; los caxamarcas hacia el grueso de sus tropas que estaban en Chonta y Huarasuyo o Huarasullo, y las disminuidas y fatigadas tropas incas fueron a descansar al pueblo de Caxabamba al que encontraron abandonado y completamente en escombros. Seguramente, estos primeros cajabambinos destruyeron su pueblo para que los invasores no tengan ninguna comunidad en base a ellos y también lo abandonaron por miedo a los invasores y miedo a los caxamarcas que pudieron haber tomado represalias contra ellos si ayudaban a los incas.

Los incas estuvieron varios días en la llanura de Cajabamba, reponiéndose de la batalla, hasta que resueltos a vencer subieron la cordillera oriental para avanzar; pero los caxamarcas los esperaban al borde de una pequeña laguna que queda sobre Cauday. Allí en las orillas e inmediaciones de la laguna se dio nuevamente uno de los choques crueles y aguerridos, donde llevaron la peor parte de los caxamarcas. Hubieron muchos muertos de ambos bandos a quienes los tiraron a la laguna, tiñéndose ésta por la sangre y desde esa época se la llamó Yáhuar Cocha que quiere decir laguna de sangre.
(Fuente: Horacio Arteaga- La Conquista del Norte del Perú bajo los Incas- Historia de Cajamarca.- Pag.233)

Recuperado del libro: "crónicas y leyendas de Cajabamba". 2da edición. Carlos Quevedo Guerra.
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Tantapucara, primer curaca de Cajabamba - curiosidades históricas

Tantapucara fue el primer curaca de Cajabamba. Huayna Cápac al dividir la pachaca de los mitmas huayacuntus de Cajamarca, designó a Tantapucara, curaca de sub grupo que quedó en Cajabamba. En tal condición los señoreó y mandó mientras duraron los gobiernos de Huayna Cápac, Huáscar y Atahualpa. Tantapucara tuvo un hijo, cuyo nombre cristiano fue Alonso Parihuamán.

Fuente: Crónicas y Leyendas de Cajabamba. Carlos Quevedo Guerra
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martes 3 de noviembre de 2009

Poeta Angel Torres Goicochea presentará poemario "Camino a la Piedra Azul" en Lima


Este miercoles 4 de noviembre, a las 9 de la noche el poeta cajabambino, Angel Torres Goicochea, presentará su reciente poemario titulado "Camino a la Piedra Azul" en el local institucional del Centro Social de Cajabambinos Residentes en Lima, situado en el Jr. Melitón Rodíguez 279, San Miguelito -San Miguel.
También puedes ver la presentación de su poemario "Camino a la Piedra Azul" en Cajabamba.
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